Tour - ICA Perú

Luisa de la Torre Rojas, “La Beatita de Humay”

Ubicación de Humay

A doscientos cincuenta kilómetros al sur de Lima, y a unos treinta de la ciudad de Pisco, en pleno valle costeño, se encuentra ubicado el pintoresco valle de Humay. A este lugar, convertido hoy en un lugar de peregrinación, acuden durante todo el año, gran cantidad de devotos y fieles de todas las regiones del país. El único propósito que traen los visitantes es postrarse y orar ante la tumba de la que fue una humilde y sencilla mujer de pueblo llamada Luisa de La Torre Rojas,”La Beatita de Humay”.

La Beatita de Humay
“La Beatita de Humay” – Humay, Pisco Perú

¿Y quién fue la Beatita de Humay?

Los esposos don Agustín de la Torres y doña Isabel Rojas, españoles que residían en el distrito de Humay, provincia de Pisco, departamento de Ica fue padres de Carmen y Luisa de la Torre Rojas, hermanas mellizas que nacieron el 21 de junio de 1819. El mismo día fuera esparcidas con agua de socorro, difiriendo el sacramento del bautismo tres meses después.

Aquellos años fueron tiempos de guerra y grandes convulsiones sociales. Los padres de Luisa murieron en su intento de ayudar a las tropas del libertador San Martín que se encontraban combatiendo a las fuerzas de la Realeza española.

Ambas quedaron huérfanas a la edad de dos años bajo los cuidados de las tías Juanita y Panchita; a los quince años de edad dieron su primera comunión notándose en ambas hermanas gran parecido tanto físico como modales, sin embargo Luisita tenía la tez algo más clara y estatura más alta que su hermana Carmen.

A pesar de la pobreza, cuidó de su hermana y se las ingenió para estudiar y aprender los secretos de los quehaceres domésticos y de la vida del campo. Esta forma de vivir que adopto Luisa, le permitió sobrellevar aquellos días de carencias y necesidades.

Con el transcurso del tiempo y cuando ya era una joven de 20 años, inquieta y atractiva, sintió un interés especial por la vida religiosa. Eran los primeros meses de 1839 y el país sufría la miseria cotidiana de las guerras civiles entre caudillos y militares. La Confederación Peruano-Boliviana estallaba en mil pedazos trayendo ruina y desastre al Perú. Esta realidad impactó en la conciencia de Luisa y reafirmó su inclinación por el apostolado a los más necesitados.

Entonces, con el propósito de despejar sus dudas en torno a su ingreso a un monasterio, viaja en repetidas oportunidades a la ciudad de Ica, que en ese tiempo era paso obligado de los ejércitos de los caudillos militares que se enfrentaban por el poder. En la ciudad de Ica conoce al legendario Padre Guatemala, quien fue su amigo, confesor y guía espiritual.

Luisa de La Torre, la Beatita de Humay, fue una mujer de aspecto menudo y delicado, de una belleza extraña y una mirada profunda, tuvo una especial dedicación y dilección por los niños abandonados de su pueblo. Se trato de un personaje consciente de las necesidades de su tiempo y de la gente. Muchos cuentan que su humilde casa, rodeada de frondosos sauces, fue convertida en escuela para enseñar a los infantes. Allí preparó un ambiente donde reunía a los niños y les enseñaba a leer y escribir y les instruía en las Sagradas Escrituras y el Catecismo.

A las niñas más grandecitas les enseñaba a coser, a bordar y a cocinar. No se cansaba de repetir a sus pequeños alumnos la necesidad de mantener limpios la cabeza y el corazón para poder enfrentar los errores y debilidades.

Incansable mujer, dueña de una inmensa bondad, nunca fue ajena al dolor humano. Luisa La Torre se daba tiempo para muchas cosas. Conocedora de hierbas medicinales, las usaba para curar males. Vestida sencillamente y siempre con la sonrisa en los labios, visitaba a los enfermos a quienes atendía con esmero y dedicación.

Los caminantes y viajeros que hacían la ruta de la costa hacia la sierra de Ayacucho siempre encontraban refugio, descanso y alimentos en casa de Luisa, quien gustosa daba cobijo a todo quien lo necesitara. Decir que Luisa La Torre amó muchísimo a la gente, es decir muy poco. Su fama de caritativa, penitente, santa, y gestora de curaciones milagrosas (cuentan además que poseía el don de la premonición) se extendió por toda la región.

¿Cuándo murio la Beatita de Humay?

Luisa de La Torre falleció de pulmonía a la edad de 50 años y 5 meses, 21 de noviembre de 1869 mientras que Carmen continuó con su labor casi por treina años más, hasta su muerte en 1899. Fue sepultada inicialmente en el Cementerio General de Saraja de Ica; y por licencia especial dada por el arzobispo del Perú, Pedro Pascual Farfán, sus restos fueron trasladados a la nave central del Templo de Luren el 22 de noviembre de 1939 hasta que fue exhumada el pasado 30 de enero del 2018.

¿Cuándo murio la Beatita de Humay?
¿Cuándo murio la Beatita de Humay?

Hoy en día se sigue rindiendo culto a la Beatita de Humay porque su legado de bondad y altruismo es fuente inspiradora para generaciones posteriores de peruanos que deberían seguir su ejemplo.

Peregrinación al Santuario de la Beatita de Humay

La Peregrinación al Santuario de la Beatita de Humay en Ica se celebra cada 21 de Noviembre. Este evento recuerda la muerte de una devota mujer en 1869.

Miles de fieles católicos llegaron en peregrinación hasta su Santuario de Luisa de la Torre Rojas “La Beatita de Humay”, ubicado a la altura del Km 31 de la carretera Los Libertadores,en el distrito de Humay de la provincia pisqueña de Ica y llegan masivamente hasta el Santuario para agradecer los milagros o favores concedidos y otros para hacer sus pedidos ante la tumba ubicada al interior de la Iglesia San Pedro.

Actualmente, tanto en junio como noviembre el peregrinaje inicia en la víspera del día central, cuando miles de grupos de jóvenes y familias se desplazan hacia el templo de la Plaza de Armas de Humay en el que yacen los restos mortales de Luisa. Los peregrinos provienen principalmente de centros poblados y distritos de Pisco y Chincha, pero también de otras localidades del departamento de Ica y otras regiones del Perú, quienes acuden para agradecer y pedir por los milagros de la Niña Luisa;

Que, las caminatas se realizan desde la medianoche del día 20 y a lo largo del día siguiente. En noviembre, la intensidad del sol por el cambio de temporada hace que el recorrido se realice mayoritariamente en horas de la noche. Algunos devotos pernoctan y amanecen en el pueblo, tanto en la iglesia como en la plaza. Se calcula que el número de devotos asciende a 15 000 en cada fiesta;

Cuando se realiza la Peregrinación?

Que, en ambas fechas del año la programación de las fiestas es similar. Éstas se inician en los días previos (novenas), durante los cuales el rezo al rosario y la misa nocturna a las 8:00 p.m. se repiten día a día. La parroquia de Humay se hace cargo de celebrar los actos litúrgicos, mientras que los novenantes, familias e individuos, aportan ofrendas y financian diversos aspectos de la celebración, destacan los arreglos florales en el templo, obsequios dirigidos a los pobladores de Humay que incluyen juguetes para los niños y niñas así como estampas de la Beatita para los adultos, banda de músicos y castillos de fuegos artificiales;

Que, los días de la víspera, 20 de junio y 20 de noviembre, se celebran misas por la mañana y por la noche, previo rezo del rosario. Uno de los espacios de encuentro más representativos de este día es la chocolatada multitudinaria. Inicialmente a cargo del párroco de Humay, hoy en día es organizada por una de las familias devotas que reparte chocolate y bizcochos para alrededor de 1500 personas. Se trata de una actividad que evoca la labor a la que se dedicaba Luisa en vida, cuando brindaba alimentos a pobladores y migrantes de las zonas andinas que pasaban por Humay. Por ello, posee un contenido simbólico para los devotos que conocen de la historia y acciones de la Niña Luisa. La víspera finaliza con la quema de castillos y bombardas a la medianoche, acompañada de los músicos contratados por los novenantes. La banda de metales ejecuta géneros variados como valses, huaynos y música tropical;

Que, durante los días centrales, 21 de junio y 21 de noviembre, se celebran misas y bautizos. Al mediodía, el párroco celebra la misa central en la Plaza de Armas, a lo largo del día, los fieles se desplazan por el pueblo alrededor de los distintos lugares de culto. Los asistentes visitan la tumba de la Niña Luisa ubicada dentro del templo de San Pedro, lugar muy relevante para la fe, pues se considera que murió en olor de santidad. Ello significa que, al momento de su velatorio, distintas personas fueron testigos de la presencia de un olor agradable o perfume que emanaba de su cuerpo inerte, un hecho que para los cristianos está asociado a la santidad;

Que, al lado del templo se encuentra el santuario principal de la Beatita, en el que hay una escultura con su figura, y al que los devotos acuden masivamente. Otro de los lugares visitados por los fieles es la casa donde nacieron ella y su hermana Carmen. La pequeña capilla donde ambas rezaban, ubicada al lado de la vivienda, constituye también parada obligada de los asistentes. Allí, los creyentes colocan fotos y diversos objetos para ser bendecidos, además de escribir testimonios en libros que expresan pedidos para recuperar salud y bienestar. Estos testimonios de los milagros cumplidos por la Beatita son medios probatorios en el expediente para su beatificación. Durante la visita a la casa, cabe resaltar que los fieles se recuestan en la silla y cama que pertenecieron a Luisa. Todo ello da cuenta de la cercanía de la Beatita con sus devotos, que se identifican con ella a través de un vínculo horizontal;

Que, integrado a su contenido católico, destaca la participación de comparsas o atajos de negritos provenientes de Humay y otras localidades del departamento de Ica. Tradicionalmente, los negritos se presentan para rendir homenaje al Niño Jesús durante las celebraciones de Navidad. Durante las Festividades en honor a la Beatita de Humay, danzan el día de la víspera y el día central en las afueras del templo, cerca de la tumba de su madrina, haciéndolo por devoción y tradición ya que no reciben ningún tipo de retribución económica. Cabe destacar que esta danza está asociada a las festividades más importantes del calendario católico, donde se rinde homenaje al Niño Jesús y la Virgen María, lo que revela el profundo simbolismo presente en el culto a la Beatita de Humay. Algunos centros poblados presentan otras danzas de orígenes andinos y costeños. La presencia de estas expresiones crea un espacio lúdico y de alegría para los devotos que asisten a la festividad;

Es por eso que el pueblo de Humay es muy importante, tiene dos grandes motivos, el primero que es el centro de peregrinación de la Beatita y el segundo,  que tiene al Tambo Colorado, que son ruinas incas que se conservan en buenísimo estado.

Algunos de sus milagros La Beatita de Humay

  • Devolvió los ojos a una niña que nació completamente ciega.
  • Resucitó estando en pleno velorio al señor Gregorio Montoya
  • Curó de viruelas malignas al párroco de su pueblo, reverendo Mauricio Mayurí. Sin que nadie le avisara, milagrosamente se apareció en la ciudad de Lima para darle una toma de remedio preparado de hierbas medicinales al canónigo Dr. Julián de Enderida, su antiguo confesor, sanándole una enfermedad incurable, desapareciendo después como una visión.
  • De la ollita de barro en la cual, por hechos milagrosos, la comida se multiplicaba para alcanzar para todos los que se presentaban y todavía sobraba, asombrándose todos los que desconfiaban de su invitación.

¿Qué significa Humay?

Que, el distrito de San Pedro Humay es el más antiguo de la provincia de Pisco; fue creado el 25 de junio de 1855 por el presidente Ramón Castilla y se encuentra ubicado en el valle homónimo a la provincia. Al respecto, la etimología del vocablo Humay se origina en el término umai, que en lengua quechua significa “cabeza de valle”. Según información estimada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI, el distrito de Humay cuenta con un aproximado de 5869 habitantes, incluyendo a su capital, el pueblo de Humay y sus 32 centros poblados, entre los que se encuentran San Tadeo, Bernales, Huarangal, San Pablo y Pilar. Culturalmente, se trata de una comunidad donde confluyen familias de diversos orígenes étnicos;