La Piedra de Alto Larán

En el departamento de Ica, encontraremos la famosa Piedra de Alto Larán, que es uno de los 12 distritos de la provincia de Chincha. No cabe duda que la leyenda de Chincha más famosa es otorgada a esta descomunal roca que obstruye la vía pública, y ni las autoridades se atreven a removerla pues estaría maldita.

Se trata de una piedra, que a pesar de haberse asfaltado el lugar, ha permanecido durante mucho tiempo en plena vía pública. Exactamente se ubica a una cuadra de la Plaza de Armas de dicho distrito.

FOTO, ANTIGUA - ACTUAL: La Piedra de Alto Larán | CHINCHA - PERÚ
FOTO, ANTIGUA – ACTUAL: La Piedra de Alto Larán | CHINCHA – PERÚ

Los pobladores de la zona lo consideran un patrimonio natural y ya forma parte de su folclore. Solo se limitan a observar y relatar su fantástica historia de generación en generación. ¿Pero, qué pasaría si alguien pretende sacarla del lugar?

Uno de los mitos señala que si se retira la roca, el mar se saldría por allí. Y aunque se especuló que sería cortada, aún sigue intacta. Ni siquiera el municipio se ha atrevido a sacarla, aunque no debería seguir ahí por motivos de seguridad.

La leyenda chinchana cuenta que hubo un hombre que engañó al diablo encerrándolo en el pozo cubierto con esa inmensa roca. ¿Quieres saber los detalles de la leyenda?

Leyenda de Chincha – La Piedra de Alto Larán

En el año 1899 en el distrito de Alto Larán vivía Don Pancho Magallanes; agricultor y padre de 10 hijos que se dedicaba a la siembra de naranjos; todos los años significaba solo pérdida por la plaga y la falta de agua.

Leyenda de Chincha - La Piedra de Alto Larán
La Legendaria Piedra Mitológica de Alto Larán

Con lo poco que vendía no le alcanzaba ni para comer; cierto día comienza a lamentarse: “ya no puedo más, otro año de mala cosecha” ¡Dios por favor acuérdate de mí! cansado de su mala suerte y sin saber que hacer, sale a media noche a meditar en su chacra, comienza a implorar bendiciones para sus tierras cuando de repente, oye una voz que repetía su nombre ¡Pancho! ¡Pancho!, muy asustado se pone de pie para ir corriendo a su casa, pero se detiene y decide caminar hacia la voz; al acercarse una sombra le dice: “hola Pancho soy Satanás vengo ayudarte porque he escuchado tus suplicas, dime lo que quieres y te lo daré”.

Él quedo atónito mirando fijamente al diablo, le dice no te asustes he venido para ayudarte y darte riquezas.

Pancho le dice: “como me vas a dar riquezas si soy ignorante solo tengo terrenos secos y con plagas”, pero dígame ¿cómo puedo tener riquezas?

Satanás le dice: “muy fácil, soy muy poderoso y te daré todo lo que pidas”.

Don Pancho le responde: te pediré que mis tierras sean fértiles y mi apellido nunca se termine, que todos mis descendientes lo lleven hasta que se forme un pueblo y mis tierras se expandan; que mis generaciones lo hagan producir.

Satanás le responde: “muy bien cumpliré tus deseos, tus hijos y nietos vivirán en esta tierra hasta formar un pueblo muy grande, el cual tendrá el nombre de Alto Larán, ¡ah! pero a cambio me darás tu vida a partir de hoy hasta el día que yo venga por ti”; está bien, ¡acepto el pacto!.

Después de haber transcurrido 30 años ya estando viejo y cansando habiendo disfrutado de la buena vida a lado de sus hijos y nietos, decide ir al sitio donde hiso el pacto; a darle las gracias a Satanás, cuando de repente escucho una voz que le decía: ¡Pancho!, ¡Pancho! sin asustarse como la primera vez, camina hacia la voz y le dice: ya sabes quién soy y a que he venido. ¡Sí!, le dice ¿y no te asustas?; no porque ya estoy viejo, enfermo y sin fuerzas te pido que me lleves, Satanás escucha y le dice muy bien vámonos; el a viva voz le dice eso hare pero antes quiero pedirte el último deseo ¿puedo?, el diablo le responde muy bien ¿Qué quieres?

Pancho dice: “quiero que me hagas un pozo de mil metros de profundidad para abastecer de agua mis tierras para el futuro”; muy bien le dice: satanás sin saber que el viejo le tenía algo preparado.

El diablo empezó a cavar y cavar, estando ya para llegar a los mil metros, Don Pancho Magallanes manda a sus peones traer una piedra inmensa de la quebrada de Aylloque y ordena tapar el pozo quedando atrapado Satanás para siempre. En la actualidad el pozo se encuentra tapado con la inmensa piedra, nadie se atreve a sacarla ni las autoridades de la zona porque se encuentra maldecida; si la roca es retirada, el mar de saldría por allí.

Cómo llegar – La Piedra de Alto Larán

La Piedra de Alto Larán está ubicada exactamente a 1 cuadra de la Plaza de Armas de Larán, tomando la calle Colón en la Av. Independencia.

Un recorrido de 2 horas y 52 minutos por la carretera de la Panamericana Sur, partiendo desde el Cercado de Lima, estarás llegando a la Plaza de Armas de Alto Larán.

La leyenda del Chiwake | Colibrí

El mensajero de los dioses, La leyenda del Chiwake | Colibrí de Nazca

En casi todas las historias mitológicas existe una figura que cumple la función de mensajero. Su principal trabajo es llevar los mensajes de los dioses a los habitantes de la tierra y suele ser un personaje simpático, sociable, extrovertido y muy confiable.

La leyenda del Chiwake | Colibrí de Nazca
La leyenda del Chiwake – Mensajero de los Dioses | Nazca Perú

A diferencia de lo que sucede en la mitología griega, romana o egipcia, el mensajero peruano no es una persona sino un inteligente y entusiasta colibrí llamado Chiwake. Cuenta la leyenda que hace muchos años, cuando los dioses formaban el antiguo Perú, eran constantemente interrumpidos por las quejas de los hombres en la tierra, que exigían tener más alimentos, mejores frutas y mayor variedad en las semillas para poder comer tan rico como lo hacían los dioses.

Una mañana de invierno, los dioses, cansados de tanta insistencia, decidieron atender el pedido de los hombres y llamaron a Chiwake para darle el siguiente encargo:

Cultura Nazca - Leyenda del Colibrí
Cultura Nazca – Leyenda del Colibrí

“Chiwake, los hombres están molestos y no nos dejan trabajar. Se quejan porque no están contentos con los alimentos que hay en la tierra así que hemos decidido ayudarlos. Toma esta gran olla mágica y llévala hasta la tierra, dile a los hombres que todo lo que pongan allí saldrá convertido en un delicioso platillo y no tendrán que mover ni un dedo. Vuela rápido, Chiwake, ¡y que no nos molesten más!”

El audaz colibrí entendió perfectamente el encargo y se apresuró a cumplirlo. Lo que no muchos sabían es que, aunque Chiwake era muy inteligente, también era travieso, juguetón y se distraía fácilmente con las flores del camino. Iba agitando las alas con mucha velocidad, cuando vio unas hermosas margaritas amarillas aparecer entre la densa neblina costeña. Como nunca había visto flores así, se acercó a investigar un rato y mientras probaba su néctar, notó que se sentía más ligero que antes. Al darse vuelta, la olla mágica había desaparecido de su espalda. ¡La había perdido en el camino!

Chiwake se sentía muy mal, no podía volver donde los dioses a contarles lo que había pasado, así que decidió ir donde los hombres y cambiar un poco el mensaje:

“Queridos amigos hombres, los dioses me han enviado como mensajero, pero también como instructor. Son conscientes de que están enojados, de que tienen pocos alimentos y comen siempre los mismos platillos. Es por eso que he venido aquí, ¡para enseñarles a preparar los alimentos como los mismísimos dioses!

Leyenda Nazca, La comida de los Dioses Peruanos.
La leyenda del Chiwake – La comida de los Dioses

Los hombres se alegraron mucho y se pusieron a aprender con Chiwake. Él les enseñó a escoger las mejores frutas, a combinar los sabores con las hierbas de mil maneras distintas y a servir los platos de forma creativa. Desde ese momento, las familias peruanas dejaron de quejarse por sus alimentos y aprendieron a cocinar con sabor, variedad y originalidad. 

¿Conocían esta historia? ¿Qué historia crearían ustedes para explicar el origen de nuestras recetas? Queremos saber lo que piensan.

Una particular historia sobre la deliciosa comida peruana.

¡Que levante la mano quien que no tiene al menos un plato peruano entre sus preferidos! Más allá del reconocimiento internacional que ha tenido la gastronomía peruana en los últimos años, nuestros platillos son, además de ricos y variados, inmejorables representantes de nuestra historia y diversidad cultural. Los ingredientes y las formas de preparación cambian según la ciudad o región, y nuestras recetas pasan de generación en generación fortaleciendo nuestros recuerdos y creando nuevas oportunidades para compartir en familia.

Leyenda del Pallar Iqueño

Era un extraño señor vestido de blanco. Su lastimero rostro, reflejaba amarga tristeza. No se sabe de dónde vino el cálido valle iqueño.

Se llamaba Yan Pallek, el dios del pallar con influencia desde los moches, y lo representaba un hombre blanco.

Leyenda del Pallar Iqueño
Leyenda del Pallar Iqueño – Señor Pallar.

Los campesinos aseguran que este extravagante varón fue el pallar, excelente cereal que a través de centurias es el providencial salvador de millares de seres que muchas veces mueren por inanición.

Este misterioso personaje, después de recorrer muchas regiones, encontró una morada digna donde pudo vivir dichoso. En poco tiempo se hizo estimar en toda la comarca por su virtuoso proceder, llegando rápidamente a multiplicarse, entonces los campos se convirtieron en verdaderos graneros donde abundaba el preciado pallar pero, con el correr del tiempo, este vigoroso alimento de las clases populares fue olvidado, siendo el garbanzo y el maíz, los cereales preferidos por la gente; debido a esta ingratitud y desprecio, el candoroso señor de blanco, decidió abandonar para siempre está su tierra querida, tierra que le dio el calor y el néctar en su existencia.

Llorando a mares se fue con su morral a cuestas, por yermas llanuras, sin esperanza alguna de volver. Ya la tarde languidecía, el sol proyectaba sus débiles rayos por el horizonte, mientras el desdichado hombre de blanco al recorrer por una ladera del encantado Saraja, logra escuchar una vozarrona voz que le decía:

“no te vayas benevolente señor, quédate con nosotros, ¿Por qué te alejas de este valle sin motivo? Respondió el desventurado varón: ” Yan Pallek “no te vayas benevolente señor, quédate con nosotros, ¿Por qué te alejas de este valle sin motivo? Respondió el desventurado varón: ”

Me voy decepcionado, nunca pensé que los terrenos me iban a olvidar y arrojar de estos lares; ahora que tienen en abundancia otras menestras, me desprecian y son ingratos conmigo”. Insistió en su demanda el enigmático hombre de bronce voz: Por piedad, escúchame un instante, soy el dios de los campos, mi morada está en este imponente cerro, en estos momentos iré por todas las comarcas a fin de que mis súbditos rectifiquen el gran error cometido; les diré que te respeten y consideren como antaño, comprometiéndome bajo juramento cumplir con mi promesa.

Después de pronunciar esas breves frases, descendió de su mansión, abrazó llorando de emoción el desilusionado hombre que se iba y, tomados de la mano recorrieron los ardientes médanos donde sus antiguos amigos los recibieron apoteósicamente.

Es así como retornó el señor de blanco, el de blanca vestidura a sus lares queridos. En la actualidad, el pallar es el plato preferido del pueblo iqueño, el sabroso cereal que no falta en todos los hogares sin ser menospreciados.

El pallar: Un alimento mágico con un pasado místico

Esta Leyenda del Pallar Iqueño es la que se suele contar para explicar la aparición del pallar (Phaseolus lunatus).

Manjar de los Dioses, Leyenda del Pallar Iqueño.
Pallar Iqueño Manjar de los Dioses.

CAHUACHI: El Príncipe Volador

Mitología de CAHUACHI: El Príncipe Volador

Un raro ser
Era una noche de plenilunio en un lugar muy cerca de la mar, los fuertes vientos mezclados con arenilla golpeaban el rostro de un viejo rey que acompañado de sus súbditos realizaban un peregrinaje en los templos piramidales y desde la sumidad contemplaban extasiados la luna llena que con su fulgor de plata bañaba todos los rincones de los areniscos, los añejos guarangales orlados con nidos de cuculíes y de rojos piturrines. De vez en cuando se veía a lo lejos el brillo de los ojos de nocturnos animales que como brazas de fuego calentaban la fría noche.

Guerrero Inca - Príncipe Cahuachi  | Nazca Perú
Guerrero Inca – Príncipe Cahuachi | Nazca Perú

El cielo estrellado y el rey dotado de una gran industria, observaba minucioso el firmamento tratando de hallar sentido en el misterioso paso de los astros y la manera como se agrupaban entre sí, que como nebulosas formaban caprichosamente figuras de seres que habitaban en la tierra.

Nanaska, el gran monarca, estaba junto a su hijo Cahuachi, un sacerdote-guerrero, mozo fuerte y valiente, futuro heredero del reino, muy atento aprendía las sabias lecciones de astronomía del padre.

– Hijo, tú que pronto heredarás los destinos de la nación, es importante que conozcas el paso de los grandes ojos de fuego. En ellas – prosiguió – verás el triunfo o la derrota, la abundancia de agua o las sequías, la prosperidad o la decadencia, la vida o la muerte, pues, cuando una estrella cae en la tierra, es señal de una vida se apaga.

De pronto un gran vocerío se escuchó de todas partes, interrumpiendo al rey. Todos miraban asustados al infinito. Una pequeña, una tenue lucecita se diría a una extraordinaria velocidad a la tierra, agigantándose más su tamaño cada vez que se acercaba y su color brillante se hacía más intenso e incesante, resplandeciendo tal que se podía ver los asustados rostros de los súbditos del rey.

CAHUACHI: El Príncipe Volador
No teman, es una bola de fuego de los cabellos de oro. Dijo el monarca, confundiéndole con un cometa.

La fría noche daba la sensación que se convertía en día cuando la intensa luz fulgurante irradió a los sorprendidos hombres. A los terrenos de arena, las viviendas de piedra y barro con techos de carrizos y paja. Se pudo mirar los verdes guarangales de donde salieron despavoridas las aves que dormitaban en sus fuertes ramas. La inmensa y pedregosa pampa sembradas de naturales calatos. Se vio las altas y bajas colinas, a los zorrillos y serpientes furtivos cazadores de la noche que asustados buscaban refugio en sus madrigueras. El suelo estéril y cuarteado por la sequedad, donde se observaba chamuscados maticos por el fuerte sol en el día y los ladridos de los perros rompían el silencio de la noche. Entonces la bola de luz cayó en la tierra en una gran pampa, dejándose escuchar ensordecedor sonido y el eco horrorizó más a la gente.

Después volvió el silencio y la oscuridad.

El rey, príncipe y guerreros se dirigieron raudos al lugar que se había precipitado la extraña luz, y acortando distancias, salvando escollos, subiendo y bajando pequeñas colinas, recorriendo largas planicies, muy pronto con la velocidad que llevaban llegaron al sitio, donde aún se podía ver restos oscilantes luces y un fino humo que se levantaba perdiéndose en la oscuridad de la noche.

Cahuachi, mostrando vacilación y curiosidad llegó al objeto volador en forma temeraria.

Allí pudo observar un gran móvil de metal con la forma de un platillo, con muchas luces y pequeñas ventanas. El valiente príncipe abrió la puerta principal y del interior del objeto volador pudo salir un raro ser nunca visto por los ojos humanos. Acompañado a este ser, otra criatura cubierto de un extraordinario pelaje. Sus pequeñas orejas se mantenían siempre erguidas. No tenia ojos, estaba provisto de dos extremidades que le servía como mano-pies llevaba cuatro dedos que usaba para caminar y en la otra mano-pies tenía cinco dedos con la que cogía objetos. La misteriosa criatura lanzaba amenazas por su boca pequeña escondida por las pelusas, emitiendo raros sonidos:

¡Akú, akú, akú!

En cambio, el fabuloso ser, no era muy prodigioso de tamaño y no se distinguía sus formas, porque estaba protegido de por una vestimenta especial. En una de sus partes superiores tenía dos ovalados lentes y tras de ellos observaban sus grandes ojos que asustados miraban al príncipe Cahuachi.

Pero la criatura muy debilitada se desvaneció, quedando tendido en el suelo a merced de los guerreros que intentaron golpearlo con sus makanas. Pero el otro ser, no dejaba que se le acercaran, haciendo mucho ruido. Entonces todos comprendieron que la cosa era como un fiel perro que cuidaba de los grandes peligros a su amo.

Desde entonces le dieron el nombre de Makú y el raro ser desvanecido fue llevado en parihuela al pueblo…

MITO DE CAHUACHI: El Príncipe Volador

La leyenda de Cerro Prieto

Se dice que en una montaña de Cerro Prieto, cerca de Guadalupe habita un malvado monstruo con forma de piedra. El motivo de que este ser viviese allí era por ciertos rituales prehispánicos que animaron al demonio a asentarse en aquella montaña… Asi comienza la Leyenda de Cerro Prieto…

En épocas remotas Dios envió un monstruo diabólico para que devorara a todas las personas perversas de este lugar. Tal monstruo, seguido de otros menos bravos, salió del mar haciendo estruendo y convirtiendo en arena y polvo todo lo que encontraba a su paso. Así fue como quedo transformado en pampa desolada e inhóspita la mayor parte del terreno comprendido entre el mar y los contrafuertes andinos.

La Leyenda de Cerro Prieto
La Leyenda de Cerro Prieto, habita un malvado mostro de piedra.

El pánico fue intenso en toda esta Región. Hombre, mujeres y niños lloraban desesperadamente al contemplar tan terrible castigo divino. Fue entonces cuando todos se reunieron para pedir clemencia y piedad a Dios. Oraron día y noche; y con palabras entrecortadas por el llanto decían: “Señor misericordioso, suspende el castigo. Te prometemos cumplir con tus leyes; seremos obedientes; ¡Jamás volveremos a pecar! ¡Piedad, señor, piedad! No abandones a tus hijos. Te pedimos perdón”. Ya se oían cercanos los rugidos del monstruo. De pronto la tierra tembló. Se oyeron truenos y del cielo se desprendieron potentes rayos que se incrustaron en el cuerpo del horrible animal, dejándolo inerte para siempre. Lo mismo sucedió con los otros monstruos, pues, poco a poco fueron convirtiéndose en cerros. Que son los que actualmente están esparcidos por toda la pampa.

El destinado al destruir el valle de Ica es que el hoy se conoce con el nombre de Cerro Prieto. Pero antes de morir, los monstruos clamaron al rey de los infiernos para que se apoderara de los restos de ellos y castigara a quienes habían causado su destrucción. Desde entonces el demonio vive allí y es dueño de los cerros procurando hacer todo el daño posible al género humano. En este cerro había gran número de seres malignos que salía de noche, en carretas a rondar sus dominios, en ciertos días se oían gritos, lamentaciones, ruidos extraños y retumbar de tambores y redoblantes. Todo esto sucedía en tiempos pasados; pero actualmente no, porque las cruces colocadas sobre la cumbre y las bendiciones hechas por los sacerdotes de cristo han ahuyentado a los seres perversos y malignos que se habían apoderado de las cumbres y laderas del cerro.

Con la llegada de los españoles, los nativos pidieron a los sacerdotes que ahuyentasen a aquel ser maligno que algún día haría estallar la montaña y los mataría a todos.

De hecho, hay relatos que indican que Fray Ramón Rojas, un santo de origen guatemalteco famoso por sus milagros, visitó Cerro Prieto para bendecirlo y liberarlo de todo mal.

Desde entonces el demonio es dueño de los cerros. Algunos estaban convencidos de que el monstruo convertido en Cerro Prieto se había convertido en volcán y podría reventar en cualquier momento destruyendo todo a su paso. Entonces, atemorizados acudieron a un sacerdote llamado Fray Ramón Rojas, pidiéndole que “fajara” al cerro. El sacerdote prometió cumplir con este pedido y un domingo ofició misa en el lugar donde hoy está ubicado el pueblo de Guadalupe.

Terminada la misa, Fray Ramón Rojas y las personas asistentes se dirigieron hacia el cerro Una vez en el lugar, el sacerdote empezó a escalar el cerro. Después de media hora surgió una gran cruz resplandeciente y de ella salieron destellos parecidos a cinchos ciñendo al cerro tres veces consecutivas. Al pie de la cruz estaba Fray Ramón Rojas, arrodillado, con los brazos abiertos, contemplando el cerro. Se oyeron voces misteriosas y una dulce música. Un rayo estalló en el firmamento y desapareció aquella visión misteriosa.

Más tarde, por entre las enormes piedras surgió la figura del sacerdote, quien de trecho en trecho bendecía al cerro. En esta forma fue “fajado” Cerro Prieto. Ya no hay peligro de que reviente, gracias a la misericordia divina y la obra de Fray Ramón Rojas.