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La leyenda de Cerro Prieto

Tour - ICA Perú

Se dice que en una montaña de Cerro Prieto, cerca de Guadalupe habita un malvado monstruo con forma de piedra. El motivo de que este ser viviese allí era por ciertos rituales prehispánicos que animaron al demonio a asentarse en aquella montaña… Asi comienza la Leyenda de Cerro Prieto…

En épocas remotas Dios envió un monstruo diabólico para que devorara a todas las personas perversas de este lugar. Tal monstruo, seguido de otros menos bravos, salió del mar haciendo estruendo y convirtiendo en arena y polvo todo lo que encontraba a su paso. Así fue como quedo transformado en pampa desolada e inhóspita la mayor parte del terreno comprendido entre el mar y los contrafuertes andinos.

La Leyenda de Cerro Prieto
La Leyenda de Cerro Prieto, habita un malvado mostro de piedra.

El pánico fue intenso en toda esta Región. Hombre, mujeres y niños lloraban desesperadamente al contemplar tan terrible castigo divino. Fue entonces cuando todos se reunieron para pedir clemencia y piedad a Dios. Oraron día y noche; y con palabras entrecortadas por el llanto decían: “Señor misericordioso, suspende el castigo. Te prometemos cumplir con tus leyes; seremos obedientes; ¡Jamás volveremos a pecar! ¡Piedad, señor, piedad! No abandones a tus hijos. Te pedimos perdón”. Ya se oían cercanos los rugidos del monstruo. De pronto la tierra tembló. Se oyeron truenos y del cielo se desprendieron potentes rayos que se incrustaron en el cuerpo del horrible animal, dejándolo inerte para siempre. Lo mismo sucedió con los otros monstruos, pues, poco a poco fueron convirtiéndose en cerros. Que son los que actualmente están esparcidos por toda la pampa.

El destinado al destruir el valle de Ica es que el hoy se conoce con el nombre de Cerro Prieto. Pero antes de morir, los monstruos clamaron al rey de los infiernos para que se apoderara de los restos de ellos y castigara a quienes habían causado su destrucción. Desde entonces el demonio vive allí y es dueño de los cerros procurando hacer todo el daño posible al género humano. En este cerro había gran número de seres malignos que salía de noche, en carretas a rondar sus dominios, en ciertos días se oían gritos, lamentaciones, ruidos extraños y retumbar de tambores y redoblantes. Todo esto sucedía en tiempos pasados; pero actualmente no, porque las cruces colocadas sobre la cumbre y las bendiciones hechas por los sacerdotes de cristo han ahuyentado a los seres perversos y malignos que se habían apoderado de las cumbres y laderas del cerro.

Con la llegada de los españoles, los nativos pidieron a los sacerdotes que ahuyentasen a aquel ser maligno que algún día haría estallar la montaña y los mataría a todos.

De hecho, hay relatos que indican que Fray Ramón Rojas, un santo de origen guatemalteco famoso por sus milagros, visitó Cerro Prieto para bendecirlo y liberarlo de todo mal.

Desde entonces el demonio es dueño de los cerros. Algunos estaban convencidos de que el monstruo convertido en Cerro Prieto se había convertido en volcán y podría reventar en cualquier momento destruyendo todo a su paso. Entonces, atemorizados acudieron a un sacerdote llamado Fray Ramón Rojas, pidiéndole que “fajara” al cerro. El sacerdote prometió cumplir con este pedido y un domingo ofició misa en el lugar donde hoy está ubicado el pueblo de Guadalupe.

Terminada la misa, Fray Ramón Rojas y las personas asistentes se dirigieron hacia el cerro Una vez en el lugar, el sacerdote empezó a escalar el cerro. Después de media hora surgió una gran cruz resplandeciente y de ella salieron destellos parecidos a cinchos ciñendo al cerro tres veces consecutivas. Al pie de la cruz estaba Fray Ramón Rojas, arrodillado, con los brazos abiertos, contemplando el cerro. Se oyeron voces misteriosas y una dulce música. Un rayo estalló en el firmamento y desapareció aquella visión misteriosa.

Más tarde, por entre las enormes piedras surgió la figura del sacerdote, quien de trecho en trecho bendecía al cerro. En esta forma fue “fajado” Cerro Prieto. Ya no hay peligro de que reviente, gracias a la misericordia divina y la obra de Fray Ramón Rojas.

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