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Huayco Amarillo – EL CAÑON DE LOS PERDIDOS

Extraordinario accidente geográfico al sur de Ica merece una mirada más atenta de parte de los operadores turísticos.

Huayco Amarillo - Ica Perú

Huayco Amarillo – EL CAÑON DE LOS PERDIDOS

Conocido localmente como Gamonal, el Huayco Amarillo nace en la cuenca del río Nasca, serpentea el gran desierto de Ica para luego desembocar en el río del mismo nombre.

Para llegar al lugar se toma el camino de una trocha carrosable en buen estado, que conduce a la «boca del Río«, por el caserío de Callango, el tiempo de recorrido es un promedio de 2 horas en movilidad de tracción simple, el camino es arenoso y desértico.

De acuerdo al proyecto de desarrollo turístico que tiene la Municipalidad distrital de Ocucaje, en estos días un grupo de especialistas visitarán el lugar para colocar señalizaciones en la ruta y determinar los lugares de acceso, para bajar hasta el fondo del Cañón, y recorrer sus interiores hasta llegar a las pequeñas lagunas, ubicadas en la parte más profunda de este maravilloso lugar.

A medida que vas llegando e ingresando al Cañón, es muy interesante el recibimiento que nos dan sus celosos guardianes, «Los cuervos» (gallinazos) que uno a uno van apareciendo en el «cielo» para brindarnos un señorial vuelo que se asemejan al vuelo de los cóndores (aunque se cree que también los hay) por ser aves propias de estos lugares.

Huayco Amarillo Zorro

El Huayco Amarillo tiene una belleza sobrecogedora, especialmente un kilometro antes que desemboque en el río Ica. Allí ha erosionado la tierra hasta crear una quebrada muy peculiar que llega a tener aproximadamente 150 metros de profundidad por 20 de ancho. La humedad que se mantiene en las partes más profundas y cercanas al río facilitan el crecimiento de algunas plantas, incluso se aprecian hermosas flores como el cahuato que se asemeja a la flor de la cantuta. También habitan pequeños roedores y lagartijas que son depredados por zorros y halcones que anidan en las paredes del Huayco.

Al ver la belleza de este lugar, quien diría que en algún momento este Huayco causó pavor en las gentes que lo vieron pasar arrasando y comiendo todo a su paso como un Dios de Chocolate. Pero, como diría José María Arguedas, ‘quien mete a un huayco en un molde‘.

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